Agosto 11, 2008...12:30 pm
Pekín 2008
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La verdad es que este post debería haberse escrito mucho antes. Porque estamos de lleno en las Olimpiadas de la vergüenza, y podemos destacar la hipocresía de todos los países al participar en un evento teñido de sangre y discriminación.
En primer lugar, no cabe en la conciencia humana haber dado el privilegio de celebrar unas olimpiadas a China, un país que por muy emergente que sea su economía no es un país propiamente dicho, ya que vulnera los derechos humanos constantemente y sin importarles la opinión internacional. Aquí es donde me pregunto qué decisión tomó el Comité Olímpico internacional para darle a Pekín el grado de ciudad olímpica. O cuánto pagó Pekín por comprar ese derecho.
Ahora vayamos de lleno al tema candente, el conflicto del Tíbet. Un pueblo que oprime a otro pueblo, y no sólo eso sino que asesina a los ciudadanos de una minoría que tienen los mismos derechos que ellos a manifestarse. Un pueblo que no tolera que haya personas con diferentes ideales que los suyos, y que extermina en un genocidio a los tibetanos sin ningún remordimiento, causando el caos y vulnerando la vida humana. ¿Alguien me puede decir como los chinos tienen derecho a celebrar unas olimpiadas?
Pero que no acaba todo, sino que para celebrar las Olimpiadas de Pekín se han gastado millones, cientos de millones en las instalaciones, y tan sólo la ceremonia de inauguración costó decenas de millones. Visto esto, hay un claro contraste entre los millones de familias que viven en el campo sin apenas comida y sin recursos económicos, que se mueren de hambre mientras que su país celebra con pompa y boato los juegos olímpicos y se olvida totalmente de ellos.
Aquí hay dinero para lo que les da la gana a las personas, y nunca, nunca los chinos han pensado en la vida humana. Ni siquiera a sus propios compatriotas quieren ayudar, sino que a ellos les importa más la fama y prestigio, que incluso han adiestrado a los ciudadanos para que no escupan a la calle y sean más respetuosos a la hora de guardar cola. De esa manera, el turista no se llevará la imagen real de China, un país comunista tercermundista y antidemocrático, que vulnera los derechos humanos y carece de todo vestigio de educación.
Y aún así, debemos recordar que China es el país del futuro, el país que poco a poco nos absorberá y será la potencia emergente que condicione nuestro futuro. El día de mañana los supermercados serán bazares chinos con todo lo necesario a buen precio, y en ese momento los chinos habrán ganado la batalla y seremos un mundo oprimido bajo una economía comunista a ratos, nuestros derechos quedarán incluso por debajo de lo que le gustaría a Esperanza Aguirre y a nosotros no nos quedaría más que callar si no quisiéramos ser exterminados.
Intuyo que ningún chino leerá este post, ya que China tiene su Google especial en el que sólo aparece lo que a ellos les da la gana. China, el país de la censura, el país de hipocresía, el país de la dictadura.
Y es triste que estemos dando tanta publicidad a unos deportes por muy de alto nivel que sean omitiendo las verdades de lo que sucede en China. Nosotros somos tan hipócritas como China y cómo estas Olimpiadas que lo único que demuestran es que nos bajamos los pantalones ante el primero que nos ofrece dinero, y que no nos importa si ese dinero viene manchado de sangre, sino que sólo queremos embolsárnoslo sin importarnos que nos estamos vendiendo.