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La fórmula uno va a estrenar este domingo un circuito urbano en la ciudad de Valencia en el llamado Gran Premio de Europa, y todos los aficionados a la fórmula uno aplauden esta novedad sin conocer el verdadero motivo por el que ese circuito está ubicado en Valencia y el precio que costó a los valencianos.
Bernie Ecclestone lo dejó bien claro en una rueda de prensa, sólo habría circuito de fórmula uno en Valencia si el candidato por el Partido Popular a la Generalitat Valenciana Francisco Camps lograba el poder. Aquella condición movilizó a todos los valencianos para votar al dirigente pepero sin tener en cuenta al resto de partidos, lo cual dejaba sin opciones de progreso a la Comunidad Valenciana.
¿Por que decidió el magnate de la fórmula uno dar esa condición a los ciudadanos valencianos? Todo tiene que ver con un plan que ejecutarían el yernisimo Alejandro Agag, que con su braguetazo casándose con la hija de José María Aznar se consolidó como una de las cabezas más visibles del movimiento del Partido Popular. Pues este hombre es la mano derecha de Bernie, y no dudó en hablar con él para conseguir que el Partido Popular se perpetuara en su feudo valenciano.
Sin duda la cabeza pensante de todo ello era José María Aznar, el antiguo ocupante del palacio de la Moncloa, acostumbrado a mover los hilos de los grandes chanchullos en las elecciones de líderes autonómicos, pues ya cuando fue elegido para Castilla y León se produjo un fraude en cuanto al empadronamiento, al que las autoridades hicieron oídos sordos.
De esta manera José María Aznar dejaba más aún su huella en la política española consolidando a Camps en el poder con una coacción política sin precedentes, que hoy se ve recompensada con el Gran Premio de Europa de fórmula uno.
No solamente este circuito puede causar daños ecológicos en Valencia, sino que su aprobación fue un chanchullo por parte del Partido Popular en cuanto a otorgar los permisos, y por mucho que pueda fomentar el turismo en Valencia, siempre quedará manchado por la sombra de la corrupción.
Pero no sólo eso, sino que en un momento tan trágico como el que está viviendo la sociedad española tras el accidente aéreo sucedido en Barajas que se ha saldado con 153 víctimas, la organización del evento se niega en rotundo a que la bandera ondee a media asta, demostrando una vez más como los intereses deportivos se anteponen a la solidaridad con los ciudadanos. Por lo menos, esperemos que Fernando Alonso fue la subir al podio con esa cinta negra que lleva en su mono.
La fórmula uno es un espectáculo de masas, pero no por ello está exento de chanchullos y pelotazos urbanísticos. Valencia es sólo una de las muestras de lo que pueda hacer el deporte rey del automovilismo en la política.
Y como no, Telefónica es la que apadrina este proyecto, el gigante de las telecomunicaciones que siempre ha estado ligado a la derecha conservadora de España. Todo parece convertirse en una cadena de favores entre amigos que nada tiene que ver con la voluntad de los ciudadanos. Ofrece el espectáculo en Valencia es para Telefónica, para el Partido Popular y para Bernie Ecclestone parte de un negocio que les ha salido redondo. Sin importar las consecuencias que pueda derivar.
Espero que todos los que vayan a ver el Gran Premio de Europa de fórmula uno tengan presente la verdad sobre ese circuito, porque detrás del espectáculo se esconde la vergüenza, la hipocresía de empresarios manipuladores ávidos de poder. Detrás del esfuerzo de los pilotos se esconde la misión de hacer dinero fácil y de otorgar favores a quienes saben lamer mejor los culos. Esta vez la estrella no será Fernando Alonso, sino la vergüenza de la corrupción.
Archivado bajo Las quejas, PP
Etiquetas: Alejandro Agag, Bernie Ecclestone, corrupción del PP, corrupcion, Fernando Alonso, Formula 1, Francisco Camps, fraude en la formula 1, Gran Premio de Europa, Jose Maria Aznar, PP